¿De quién es la cuenta en Twitter de un periodista?

on Jan 04 in Dircom, Internet y Redes Sociales by

Imagina que eres periodista o fotógrafo, que trabajas para EFE y que esa historia o esa imagen que has conseguido en primicia no la puedes adelantar en una red social porque tienes un perfil ‘personal’ y no se te permite revelar material hasta que el medio no la haya publicado primero en su web o en una cuenta corporativa ‘autorizada’. Y si tienes la suerte de tener una cuenta corporativa, entonces no puedes hacer comentarios personales ni emitir juicios, porque no te representa a ti, sino a tu empresa, y no puedes opinar por ella. ¿A qué suena esto? Se trata de la nueva regulación que hoy publica la agencia de noticias en su web: la Guía para empleados de EFE en redes sociales.

La corta vida de las redes sociales hace difícil responder una pregunta aparentemente tan sencilla como la nuestra: ¿de quién es la cuenta en Twitter de un periodista? El debate surgió hace poco en el Reino Unido, cuando una popular periodista de la BBC (especialista en política) cambió de trabajo en septiembre. Su cuenta en Twitter en aquel momento, @BBCLauraK, contaba con casi 60.000 seguidores, atraídos por una mezcla de noticias, comentarios personales y curiosidades. Entonces la fichó ITV y estalló el debate. ¿ Debería abrirse una cuenta nueva y comenzar de cero, o cambiar el nombre de su cuenta actual?

El Guardian, prestigioso diario británico, sugirió entonces que la opción mas consecuente sería la de cambiar el nombre de la cuenta:  “rather than handing her old account login back to the BBC to start from scratch with a new ITV account, the sensible thing to do is to change the name of the account.” en un artículo sobre el control de la cuenta en Twitter de la periodista. Se admite que Laura Kuenssberg atrajo muchos seguidores a través de su cometido como analista política para la BBC… pero también por su personal estilo a la hora de hacer comentarios o redactar noticias. De hecho, el Guardian va mas allá y dice que separar cuentas personales y profesionales es ‘arriesgado’ ya que, aunque se pretenda proteger la imagen de la BBC, también implica cierto ‘control’ y sentido de la ‘propiedad':

“Setting up an account that blends professional and personal is a risky move. Though it may help for identification and promotion to use the BBC’s name, for example, it implies some kind of ownership and control”.

Con esta política, parecida a la del New York Times, se muestran abiertos y permiten cierta autonomía al periodista, que de esta forma construye su relación de compromiso con los lectores utilizando su propio estilo. La cuenta de Laura se llama ahora @ITVLauraK y supera los 72.000 seguidores. El anuncio del cambio de nombre lo hizo desde su cuenta de la BBC:

Todo esto hizo pensar que la interacción del periodista con el lector, su personalidad y su estilo, son fundamentales, y no se puede controlar, poner barreras o pretender que el usuario de redes sociales se comporte como una máquina.

En el caso de EFE, la regulación es bastante más estricta, muy en la línea de otras agencias de noticias como Reuters o Associated Press (AP), quienes penalizan a sus reporteros por publicar información en redes sociales antes de editarla en la web, incluso cuando el reportero pueda ser parte implicada en la noticia (como el periodista de AP arrestado en las manifestaciones de ‘indignados’ Occupy Wall Street hace unas semanas).

La publicación de la nueva normativa ha provocado numerosos comentarios en Twitter. Veamos los puntos más conflictivos:

1) Las cuentas profesionales (cuya creación es voluntaria) serán “oficiales, y por tanto el propietario de las mismas será la Agencia EFE“. La tienen que solicitar por escrito a su superior jerárquico, y seguir la forma “@EFEnombreapellido” o similar.

2) Además, los empleados de EFE “no podrán difundir alertas informativas en ningún formato (textos, fotos, audios o vídeos) a través de sus cuentas profesionales” sino que deben enviarse enlaces que la propia Agencia haya publicado ya en alguno de sus portales o cuentas corporativas. Si que pueden, en su caso, comentar detalles de la cobertura o anécdotas. Pero no se permiten comentarios sobre la vida personal de los periodistas (en las cuentas corporativas).

3) “Se aconseja especial cuidado antes de compartir un enlace ajeno a EFE” para proteger la imagen, ‘independencia y prestigio’ de la Agencia. Por si alguien piensa que EFE respalda lo que en ese enlace externo se diga.

4) En cuanto a las cuentas personales, al margen de recomendar precaución, ruegan a los trabajadores de EFE que no se identifiquen como tales, reservándose el derecho de actuar legalmente contra aquellos que, en sus cuentas personales, utilicen contenidos “propiedad de la Agencia”.

Algunas de las reacciones en Twitter no se han hecho esperar:

 

En todos los casos, las reacciones al control han sido negativas. Los reporteros de estas agencias argumentan que, al ‘guardar’ las noticias para mas tarde, solo se arriesgan a que otro medio las saque antes. Es decir, perder un tiempo extremadamente valioso en el mundo del periodismo. Otro argumento viene de Anthony De Rosa, editor de medios sociales para Reuters, quien afirma que adelantar información a través de Twitter (u otras redes sociales) es una parte clave en el negocio, y no se ve como competición en la carrera de la ‘última hora’.

Es entendible la intención de los medios de salvaguardar su imagen y prestigio. Algo parecido sucede con los correos electrónicos corporativos, que nunca deberían utilizarse para reenviar asuntos personales ni temas comprometedores. Pero en este caso, parece que los limites llegan demasiado lejos. Me cuesta imaginar que el dueño de la empresa de embutidos El Pozo sancione a un empleado que, en un correo electrónico de la compañía, reconozca que los zumos de Hero también están ricos…

En el Reino Unido, la mayoría de los periodistas incluyen en su perfil una frase del tipo “los comentarios son míos, no de (medio)”, con lo que el profesional se responsabiliza del uso que hace de esta herramienta social, y la empresa para la que trabaja, queda protegida legalmente frente a cualquier metedura de pata. Algo sencillo, rápido y eficaz.

 

 ¿Y tú, qué opinas?

6 Comments

  • JoseR says:

    Yo no tengo cuenta de la empresa ni la quiero, pero sí que menciono donde trabajo porque es lo que me da credibilidad y eso no debería ser controlado, porque en ese caso… tiene otro nombre. Nosotros somos responsables de lo que hagamos, en Twitter o en Facebook es igual. Y lo que hagamos tiene consecuencias, tonto el que no lo sepa, que las redes son publicas!

  • Marcos says:

    Si pues yo soy fotógrafo y no me dejan sacar mis imágenes porque pertenecen al medio y no quieren plagios… toma eso.

  • Francisco says:

    Si no hay contrato, es sencillo: la cuenta es de la persona que la creo. Lo mismo si hay un contrato, por ejemplo de trabajo, y nada dice de esto.
    El tema es importante porque tener seguidores en una red social es indispensable para cualquier periodista.
    Si hay contrato, seguramente este dispondrá que los seguidores son de la empresa y no del periodista pero, si yo fuera el periodista, por lo menos exigiría que -roto el contrato de trabajo- esa cuenta no use mi nombre.
    Hace poco comenté un caso que está en juicio en EEUU. Allí el empleado renunció, se llevó los seguidores pero cambió el nombre de la cuenta (para que no identifique más a su ex empleador) y aún así tiene un juicio de varios cientos de miles de dólares en contra.
    Les dejo el comentario.
    Saludos.

    http://tinyurl.com/7verbs2

  • macu says:

    …creo sinceramente que el verdadero periodismo está reñido con las redes sociales, esta alocada carrera por ser el primero en informar no casa bien con el rigor, la obligación de contrastar y colocar los hechos en el contexto más acertado. Por otro lado, el conflicto con el control de las cuentas corporativas se resuelve rápido desde mi punto de vista: si eres asalariado debes aceptar las normas de tu empresa, si eres profesional autónomo el margen es más amplio. Por cierto, esta manía de tener que opinar de todo me parece una chorrada, incluido este comentario mio…lo siento, no entiendo las redes sociales, soy de otra escuela, de otro mundo viejuno…

  • joana tea says:

    El problema de la dirección de efe y de otras empresas de comunicación es que se consideran propietarios no sólo de la institución sino también de los trabajadores. Les pertenecen sus cuerpos, sus cabezas sus inteligencias ? y sus sentimientos. Y también la información que no es información. Cualquier demostración de vida que se pueda vincular a la individualidad de un periodista les molesta, y a su trabajo.

  • Mercedes says:

    Me ha parecido muy interesante, gracias por compartir!

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